CUMPLE TUS PROMESAS

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Números 30:1-2 (NVI), Moisés les dijo a los jefes de las tribus de Israel: «El Señor ha ordenado que cuando un hombre haga un voto al Señor, o bajo juramento haga un compromiso, no deberá faltar a su palabra sino que cumplirá con todo lo prometido.

Hoy en día, es cada vez más difícil encontrar alguna persona que siempre cumple su palabra. Hay tantas personas hoy en día que, sin pensarlo dos veces,  prometen lo que no pueden o no van a cumplir. No tienen intenciones de guardar su palabra, pero aun así, prometen hacerlo de todos modos. Prometen hacer algo y luego se «olvidan» y nunca aparecen; prometen pagar algo y luego dejan incumplido el préstamo; se casan y prometen ser fieles y luego engañan; prometen dar algo y luego nunca lo hacen. Es hora de que nosotros, como cristianos, decidamos cambiar y comencemos de nuevo. Si tú haces una promesa, un compromiso o un voto, deberías hacer todo lo posible por cumplirlo. Dice en Proverbios 20:25  (NVI), Trampa es consagrar algo sin pensarlo (hacer apresuradamente un voto o una promesa de consagración) y más tarde reconsiderar lo prometido.

NO DEBES COMPROMETERTE

Tú no puedes y no deberías hacer una promesa si no estás seguro si realmente vas a poder cumplir esa promesa. Si tú decides que cumplir tu palabra sin falta es de prioridad para ti, entonces no serás impulsivo en hacer una promesa. Si tú te comprometes a cumplir tus promesas, entonces tú estarás atento de prometer sólo qué estás dispuesto a cumplir.  En el libro de los Salmos 76:11  (NVI), dice Hagan votos al Señor su Dios, y cúmplanlos; que todos los países vecinos paguen tributo al Dios Temible.

SOLUCIONANDO TUS PROBLEMAS ¿Y?

Algunas personas solucionan el problema de nunca cumplir lo que prometen, no comprometiéndose a hacer nada. Ésta no es una solución. Tú necesitas comprometerte a darle al Señor, generosamente, de cuantas áreas en tu vida te sea posible. ¡Él es tan generoso contigo y conmigo! Tú necesitas decidir por ti mismo lo que tú Le darás: de tu tiempo, tu esfuerzo, tu dinero, y debes dárselo libremente y gozosamente.

Y sigue diciendo en el Salmos 66:13-14  (NVI), Me presentaré en Tu templo con holocaustos (sacrificios y ofrendas que representan mi consagración) y cumpliré los votos (y las promesas) que Te hice,  los votos (y las promesas) de mis labios y mi boca que pronuncié en medio de mi angustia.

TUS PROMESAS Y DIOS

Muchas personas  hacen toda clase de promesas a Dios mientras que están angustiados, pero cuando Él viene y los rescata, y cuando ya todo anda bien, convenientemente se olvidan del voto que le hicieron. Esta gente no respeta a Dios Todopoderoso. Es muy importante que reconozcamos la mano de Dios en nuestra liberación. Es muy grosero ignorar Al que nos ha salvado y liberado. Si tú le hiciste una promesa a Dios a cambio de Su ayuda, entonces tú debes cumplir tu promesa. Él hizo lo que tú le pediste a Él que hiciera y Él espera que tú hagas lo que tú Le dijiste que harías. En este pasaje esta muy claro y dice Deuteronomio 23:21-23 (NVI), Si le haces una promesa al Señor tu Dios, no tardes en cumplirla, porque sin duda Él demandará que se la cumplas; si no se la cumples, habrás cometido pecado. No serás culpable si evitas hacer una promesa. Pero, si por tu propia voluntad le haces una promesa al Señor tu Dios, cumple fielmente lo que le prometiste.

PAGANDO NUESTRAS PROMESAS

Cuando tú le haces una promesa al Señor, no seas descuidado en pagarla. Dios requiere que tú guardes tu palabra. Es un pecado que tú seas descuidado con tus promesas. Eclesiastés 5:2-7  (NVI), No te apresures, ni con la boca ni con la mente, a proferir (pronunciar) ante Dios palabra alguna; Él está en el cielo y tú estás en la tierra. Mide, pues, tus palabras. Quien mucho se preocupa tiene pesadillas, y quien mucho habla dice tonterías. Cuando hagas un voto (una promesa) a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios (aquellos que sin discernimiento se burlan de Él). Cumple tus votos (tus promesas): Vale más no hacer votos (promesas) que hacerlos y no cumplirlos. No permitas que tu boca te haga pecar, ni digas luego ante el mensajero de Dios que lo hiciste sin querer. ¿Por qué ha de enojarse Dios por lo que dices, y destruir el fruto de tu trabajo? Más bien, entre tantos absurdos, pesadillas y palabrerías, muestra temor a Dios (reverénciale y adórale, con la seguridad de que Él existe.

Por último que tu impulso y con tus palabras; no te apresures a hacer promesas ante Dios. Es bueno tener planes y sueños, pero se requiere mucho tiempo y mucho esfuerzo para llevarlos a cabo. Solo porque dices que vas a hacer algo, no quiere decir que ocurrirá. Tú necesitas ponerle empeño y esfuerzo a ese sueño; necesitas hacer lo que dijiste que harías. Paga lo que prometes.  Más te vale nunca hacer una promesa que hacerla y no cumplirla. No seas un incumplido, sé una persona de acción. Si tu le cumples tus promesas a Dios, Él te cumplirá Sus promesas a ti.

Que tengas un excelente día javier.alor@outlook.com

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