ATRAPADO

burro

Se cuenta que un campesino tenía un viejo mulo. Un día, la bestia se le cayó en el pozo. El aldeano lo oyó rebuznar y, tras estudiar detenidamente la situación, se compadeció del animal. Sin embargo, resolvió que no valía la pena salvar ni el mulo ni el pozo. En vez de rescatarlo, llamó a sus vecinos, les contó lo ocurrido y les pidió que lo ayudaran a tapar el pozo con tierra, enterrando allí al viejo macho de carga para poner fin a su sufrimiento.

Al principio, la acémila se puso histérica. Pero a medida que el labrador y sus vecinos paleaban tierra y esta le caía sobre el lomo, se le ocurrió una idea genial: cada vez que le cayera encima una palada de tierra, ¡se la sacudiría e iría subiendo! Así lo fue haciendo con cada palada, mientras se repetía para sus adentros:

—Una sacudida, y arriba. Una sacudida, y arriba. Una sacudida, y arriba.

Por duros que fueran los golpes, por angustiosa que fuera la situación, el viejo mulo se obstinó y se resistió a ser presa del pánico. Siguió sacudiéndose la tierra y subiendo. Al poco rato, aunque golpeado y agotado, salió triunfante del pozo.

¿Te da a veces la impresión de haber caído en un profundo hoyo? Peor aún, ¿sientes como si te estuvieran echando tierra encima? Puedes sacar un bien del mal. Levanta la vista al Cielo. Verás que el Señor te acompaña en todo momento. Dale la mano. Pídele que te saque del hoyo, que te ayude a ver qué se propone lograr con lo que te ocurre. el Sr. Jesucristo puede ayudarte a ver desde Su perspectiva lo que sucede a tu alrededor. Puede brindarte tranquilidad y evitar que seas presa del pánico. Y luego puede ayudarte a dar con soluciones para salir triunfante del hoyo y emprender camino hacia un mañana más prometedor.

Respuestas de Dios

Para todo lo negativo que nos decimos a nosotros mismos, Dios nos da una respuesta positiva en su palabra

  • Tú dices: «Es imposible». Dios dice: «Para Mí, todo es posible» (Lucas 18:27).
  • Tú dices: «Estoy agotado». Dios dice: «Yo te haré descansar» (Mateo 11:28-20).
  • Tú dices: «Nadie me quiere». Dios dice: «Yo te amo» (Juan 3:16 y Juan 13:34).
  • Tú dices: «No puedo más». Dios dice: «Te basta Mi gracia. Siempre puedes contar conmigo» (2ª Corintios 12:9 y Salmo 91:15).
  • Tú dices: «No lo entiendo».  Dios dice: «Dirigiré tus pasos» (Proverbios 3:5-6).
  • Tú dices: «No puedo». Dios dice: «Todo lo puedes con Mi fuerza» (Filipenses 4:13).
  • Tú dices: «No soy capaz». Dios dice: «Yo sí soy capaz» (2ª Corintios 9:8).
  • Tú dices: «No vale la pena». Dios dice: «Valdrá la pena» (Romanos 8:28).
  • Tú dices: «No me lo perdono». Dios dice: «Te perdono». (1ª Juan 1:9 y Romanos 8:1).
  • Tú dices: «No puedo salir adelante». Dios dice: «Proveeré cuanto te haga falta» (Filipenses 4:19).
  • Tú dices: «Tengo miedo». Dios dice: «No te he dado espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2ª Timoteo 1:7).
  • Tú dices: «Siempre estoy preocupado y me siento contrariado». Dios dice: «Echa toda tu ansiedad sobre Mí» (1ª Pedro 5:7).
  • Tú dices: «No tengo suficiente fe». Dios dice: «A cada uno le he dado una medida de fe» (Romanos 12:3b).
  • Tú dices: «No soy lo bastante inteligente». Dios dice: «Te daré sabiduría» (Santiago 1:5 y 1ª Corintios 1:30).
  • Tú dices: «Me siento muy solo». Dios dice: «No te desampararé ni te dejaré» (Hebreos 13:5).

Que tengas un excelente día javier.alor@outlook.com

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