NUESTRO TRABAJO ES UNA BENDICION

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¿Cómo quiere Dios que lo veamos?
Este es un pensamiento sorprendente: en realidad, ¡trabajamos para Dios mismo! Considere Efesios 5:6-8, que Pablo escribe para esclavos, pero que podemos aplicar a los empleados: «Esclavos, obedezcan a sus amos terrenales con respeto y temor, y con integridad de corazón, como a Cristo. No lo hagan sólo cuando los estén mirando, como los que quieren ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo corazón la voluntad de Dios. Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o sea libre».
Es útil imaginar que, detrás de cada empleado, está parado el Señor Jesucristo. Él ve todo lo que hacemos, lo aprecia y nos recompensará, independientemente del tipo de trabajo que hagamos. Cuantas veces nuestro jefe inmediato nos ordena algo urgente y sabiendo que unos minutos antes nos llamó a su oficina y nos ha regañado y estamos en este momento en situación de enojo, por una actividad que no llevamos a cabo y que para la empresa es de suma importancia y el jefe nos ha dado una buena refrescada de memoria por esa situación y nos ha hecho ver lo importante que somos en la empresa y el retraso que implica no enviar las cosas o no cumplir con las actividades que nos han asignado entregando en tiempo y en forma, después de un regaño nuestra actitud no es buena ya que existe una molestia y al recibir una nueva encomienda uno puede regresar a sus labores de mala gana y enojado con la intención de hacerlo mal o no entregarlo, pero algo en lo más profundo nos dice «Te estoy viendo. Y aprecio lo que estás haciendo». ¡Vaya! Esto es la voz de Dios a través de su Espíritu Santo, En un instante uno debe reaccionar y pensar que debe dar lo mejor para beneficio de tu Empresa Sabiendo que si tú te esmera y te pones la camiseta de tu empresa tarde o temprano serás un candidato a un puesto mayor de la organización en que tu estas, pero tienes que dar un extra, un poquito más, y unas de las cosas que ha dañado las buenas costumbres es contaminarse con actitudes negativas de personas que trabajan y que dicen NO LO HAGAS NO ES TU TRABAJO, NO ES TU FUNCION, PORQUE VAS A ESE CURSO TE VAN A EXIGIR MAS, ETC. Y debes considerar que una buena actitud hace que cambia completamente tu entorno, ahora si tú no te gusta tu trabajo o lo que haces pues sencillamente renuncia y pero no seas una piedra de tropiezo para otros y puedas ocasionar un accidente lamentable.
La importancia de cuidar uno su empleo y dar lo mejor de uno es sobretodo ser servicial y considerar que cada tarea se debe realizar con amor y con esto estaremos adorando a Jesús.
Dios también quiere que consideremos el trabajo como su don para nosotros. No es el resultado de la Caída. Dios dio a Adán y Eva la tarea de cultivar el huerto y ejercer dominio sobre el mundo antes que entrara el pecado al mundo. Fuimos creados para el trabajo y para trabajar. ¡El trabajo es el buen regalo de Dios para nosotros! Por lo tanto cuidemos nuestro trabajo.
Escuche lo que escribió Salomón: «Esto es lo que he comprobado: que en esta vida lo mejor es comer y beber, y disfrutar del fruto de nuestros afanes. Es lo que Dios nos ha concedido; es lo que nos ha tocado. Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios». Eclesiastés 5:18, 19
Ser felices en nuestro trabajo no depende del trabajo, depende de nuestra actitud. ¡Aprovechar al máximo nuestro trabajo y estar contentos con nuestro trabajo es un don que Dios quiere darnos!, pero una mala actitud da mucho que desear.
Por qué el trabajo es bueno
¿Todos los trabajos son igualmente válidos? Bueno, no. El trabajo legítimo es aquel que contribuye a lo que Dios quiere que se haga en el mundo y no contribuye a lo que Él no quiere que se haga. Por tanto, el trabajo no legítimo incluiría trabajos que son ilegales, como la prostitución, el narcotráfico y el de los ladrones profesionales. Luego hay trabajos que son legales, pero discutibles en cuanto a su ética y moral, como trabajar en clínicas para abortos, la pornografía y la industria del juego. Estos trabajos son legales, pero uno tiene que preguntarse: ¿De qué forma contribuyen con Dios para beneficio de su creación?
El trabajo es el don de Dios para nosotros. Es su provisión de varias formas. Cinco razones importantes por las que el trabajo es valioso:
1. A través del trabajo servimos a las personas. La mayor parte del trabajo forma parte de una enorme red de trabajos, industrias, bienes y servicios interconectados que funcionan en conjunto para suplir las necesidades físicas de las personas. Hay otros trabajos que cubren las necesidades estéticas y espirituales de las personas también.
2. A través del trabajo cubrimos nuestras propias necesidades. El trabajo -pago o impago- nos permite ejercer los dones y capacidades que Dios da a cada persona. Dios espera que los adultos se mantengan a sí mismos y no que vivan de otros. La Biblia dice: «El que no quiera trabajar, que tampoco coma».2 Tesalonicenses 3:10
3. A través del trabajo, cubrimos las necesidades de nuestra familia. Dios espera que los jefes de familia sustenten a su familia. Él dice: «Si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo».1 Timoteo 5:8
4. A través del trabajo, ganamos dinero para dar a otros. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, Dios nos dice que seamos generosos en suplir las necesidades de los pobres y de los que nos ministran espiritualmente. Levítico 19:10: «No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor su Dios». Efesios 4:28: «El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados». Gálatas 6:6: «El que recibe instrucción en la palabra de Dios, comparta todo lo bueno con quien le enseña».
5. A través del trabajo amamos a Dios. Una de los idiomas de Dios es la obediencia. Cuando trabajamos, estamos obedeciendo sus dos grandes mandamientos, de amarlo a Él y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Mateo 22:37-39 Amamos a Dios al obedecerlo de corazón. Amamos a nuestro prójimo cuando servimos a otras personas a través de nuestro trabajo.
Llevamos gloria a Dios trabajando diligentemente, demostrando cómo es Él, y sirviendo a otros al cooperar con Dios para suplir sus necesidades. Al servir a otro, servimos a Dios. Y es por eso que nuestro trabajo le importa a Dios. Y es tiempo de orar por nuestra Empresa, directivos, gerentes, dueños por una gran bendición en lugar de hablar pestes de ellos y convertirlos en aborrecibles. Hoy es el día de doblar rodillas y levantar clamor por una bendición y por una sanidad económica en cada empresa.
Ten un excelente día, javier.alor@outlook.com

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