CONFIANDO SIN TITUBEAR

fe y seg

«Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados» Romanos 8:28

Siempre se oye que después de la tormenta llega la calma; lo curioso es que muchas de las tormentas que pasamos al parecer dejan secuelas, cicatrices y marcas en nuestra vida que hacen de nosotros personas diferentes. Pero muchos no pueden superar este periodo de tormenta y empiezan a tener una vida bajo de miedo, temores y angustias. Sabemos que todo es para mejorar, pero ¿cuánto lo asimila el «yo» interior de que los momentos que se viven es para el crecimiento y que aunque no parezca sigue la promesa que los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien?

Ezequías, hijo de Acaz; este fue un Rey que aunque su padre no había hecho lo recto ante Dios el sí pudo hacer la diferencia. Su reinado fue de reforma y para restablecer el servicio a Dios (El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés,(A) porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. [esa cosa de bronce]. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá.  Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.2 Reyes 18:4-6), pero aunque se esforzó por hacer lo recto con todo el corazón delante de Dios de igual manera afronto una prueba y un peligro eminente de parte de sus enemigos (2 Crónicas 31:20-21 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá; y ejecutó lo bueno, recto y verdadero delante de Jehová su Dios. En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado. Y 2 Crónicas 32:1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.)

Creo que muchos de nosotros nos podríamos sentir identificados con estos pasajes, ya que en todas la veces que intentamos hacer lo recto ante Dios y lo alcanzamos, de manera impresionante empezamos a padecer momentos fuertes y es ahí donde buscamos soluciones rápidas y hasta pensamos en hacer alianza con el adversario (Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro 2 Reyes 18:14), era prudencial lo que Ezequías hacia, pero Dios estaba a punto de enseñarle que no era como él pensaba que conseguiría la paz del pueblo que gobernaba; después de él intentar hacer alianza con los Asirios, ellos no se conformaron con el trato y vendrían con palabras que derribarían todas sus alternativas para la guerra poniendo a prueba la confianza en Dios de Ezequías al decirle en pocas palabras «Ni Egipto ni Dios te podrán ayudar en esta guerra» ya que en momentos de guerra Egipto era una potencia a la cual tentativamente el pueblo de Israel se desviaba para buscar ayuda dejando a un lado la palabra de Dios ( !!Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado! Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. Isaías 30:1-2) y (Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército, desde Laquis contra Jerusalén, y subieron y vinieron a Jerusalén. Y habiendo subido, vinieron y acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. 2 Reyes 18:17  y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios, ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adoraréis en Jerusalén? Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes a mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes para ellos. ¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo? ¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar, para destruirlo? Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela. 2 Reyes 18:-22,25)

Fue fuerte para el Rey este momento donde solamente la intervención de Dios podía hacer algo en medio esa dificultad tan grande. Siempre el enemigo busca las maneras de dejarnos en angustia y derribar toda nuestra esperanza para de esta manera reducirnos a nada, y hacernos pensar que su poder es grande sobre nosotros y Dios no pudo hacer nada para salvar a su pueblo.

Pero cuando a Ezequías se le acabaron las alternativas fue al único que podía atender su causa («Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová» 2 Reyes 19:1) y espero su respuesta sabiendo que el si era Dios y si las demás naciones no tuvieron socorro es porque sus dioses eran obras de mano de hombres (Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. 2 Reyes 19:17,18) y que Jehová podía salvarlo para la gloria de su nombre. Dios intervino de una manera poderosa en esta dificultad, enviando la respuesta a su petición y aquella misma noche el ángel de Jehová salió y mato a todo el ejercito del rey de Asiria y el mismo rey fue muerto por sus propios hijos en el templo de su dios 2 Reyes 19:35-37).

Toma  cuenta que en toda dificultad Dios tiene el control y cuando más fuerte parece ser, entonces es momento de enfocarse bien ya que Dios quiere mayor confianza departe de sus hijos. Sé que muchas de las dificultades parecen no tener un final feliz y te lo aseguro que para el rey Ezequías en aquel momento difícil no tenia solución aparente por no tener ninguna alternativa en su mano; sino la confianza en Dios.

Creo que hay que reflexionar a qué punto puedes confiar en Dios, al pasar por momentos fuertes y en circunstancia aunque no sepas de que manera Dios va a obra confiar que él tiene la solución y salida para todo; pero ¿estoy confiando? O solo de palabra digo ¿creo? Sabes, Dios siempre va hacer la diferencia en nosotros, nos ayudara a que nuestra confianza aumente y por ende tengamos paz. Tengamos paz y estoy seguro que si le pudieras preguntar a Ezequías: ¿sabías que Dios te libraría de esa manera? El respondería: no, pero después de escuchar la respuesta que él dio a mi clamor si sabía que algo iba a hacer.

Si Dios permitió que tu leyeras esto se que probablemente necesitabas recordar que Dios va hacer lo que prometió que haría contigo y que nunca te va a dejar aunque las circunstancias digan que todo va a salir mal, pero Dios no dice eso, sino que él está contigo siempre hasta el fin. «Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió» Hebreos 10:23

Que tengas un excelente día Javier.alor@outlook.com

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