LA LEALTAD

                                                       LA LEALTAD
lealtadEl Señor, Jehová, baluarte, fe, confianza, protección, protector, fuerza, miedo, valor, Salmos 27:1
He aquí una de las virtudes más apreciadas por todos nosotros: LEALTAD pura y sencilla en éstos tiempos de crisis de valores ¡Que cosa tan difícil de conseguir!¡ Todos queremos que nuestros padres, amigos y compañeros de estudio o de trabajo nos sean leales¡ Como abunda la traición en este mundo! La traición es el valor contrario a la LEALTAD. Muchas personas hablan de la lealtad en abstracto pero no la practican, pues no han cultivado este valor o bien no conocen el profundo significado del mismo.
LA LEALTAD se puede definir como el compromiso de mantener los vínculos y las promesas a personas o grupos de individuos. Así pues hablamos de LEALTAD a la Patria o patriotismo, lealtad a los padres o bien LEALTAD a los amigos. Decimos que somos leales a nuestros padres, pues siempre mantenemos nuestra relación de respeto, afecto y consideración hacia ellos.
El amor al dinero o los bienes materiales no es, ni puede ser, objeto de LEALTAD alguna. El amor a un ser querido, tampoco debe ser confundido con la lealtad. Podemos mantener una lealtad a personas o ideales que son reconocidos por todos. Para aclarar aún más este concepto, no se puede hablar de LEALTAD a una meta u objetivo En el mundo empresarial, se habla de lealtad a una empresa o institución por parte de las personas que laboran en la misma. Dicha lealtad nace del agradecimiento al conseguir un empleo.
Los empleados deben ser LEALES a su empresa tanto en los buenos como en los malos tiempos. Por supuesto que hablamos aquí de empresa serias con objetivos claros y que beneficien a la sociedad. Alguien que se cambia de empresa por que le han ofrecido un pequeño aumento salarial o beneficio, deja de ser leal. En todo caso algunas personas creen que no deben LEALTAD a ninguna otra cosa que no sea el dinero. Estas personas que saltan la banqueta fácilmente, como se dice, son poco confiables y tienden a fracasar porque no ofrecen estabilidad alguna a sus amigos o empleadores. Para ser leal con la empresa se deben poner en práctica valores de amor al trabajo, puntualidad y honestidad. Por supuesto, para mantener la fidelidad a la empresa, el empleado debe reconocer en sus directivos, personas que practiquen valores de honradez, responsabilidad y solidaridad. Todo esto fortalece los vínculos entre empleado y patrón propiciando de esta manera una relación amistosa, muy productiva y de lealtad sincera.
Si alguien desea cambiarse de empresa para mejorar su situación económica, atendiendo a una mejor oferta de empleo, se enfrenta entonces a un conflicto de LEALTADES. Por un lado la persona es leal a la empresa, pero, por otra parte, el sentimiento de lealtad a su familia y así mismo le obliga a mejorar su situación económica. Hay que establecer una jerarquía de las LEALTADES, poniendo en primer lugar las cosas fundamentales. Entonces el empleado debe hablar con su jefe para informarle acerca de las razones de su separación de la empresa. El jefe entonces, deberá ser consciente de la situación y la persona, aunque se cambie de empresa, ya no será un traidor.
Finalmente, al establecer LEALTADES innecesarias podemos sufrir muchas frustraciones, peligros y situaciones incómodas. No se puede ser leal a un amigo que nos perjudique, por el simple hecho de mantener una vieja relación. No se puede exigir lealtad como si fuese un contrato firmado ante un notario o pacto de honor entre las personas. Hay amistades que nos oprimen y limitan nuestras actuaciones. Amigos que con sus rollos y problemas personales nos atrapan en las redes de su compleja existencia. Debemos ser caritativos y ayudarlos en la medida de nuestras posibilidades, para estar en paz con nuestra conciencia. La verdadera amistad no está en el medio de la calle exigiendo lealtad a cada momento. Entonces podemos preguntarnos ¿A quién debemos ser leales? Debemos ser leales a Dios, la Patria y la familia en primer lugar, y en segundo lugar a todo aquello que nos traiga el bien, la tranquilidad, la justicia y la felicidad.
LA LEALTAD es un valor, pues quien es traidor se queda solo. Debemos ser leales con aquello que nos ha ayudado: un amigo que nos defendió, un país que nos acoge como patria, una empresa que nos da trabajo. La lealtad es defender a quien nos ha ayudado, «sacar la cara».
Cuando somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a su etapa más profunda. Todos podemos tener un amigo superficial, o trabajar en un sitio simplemente porque nos pagan. Sin embargo la lealtad implica un compromiso que va más hondo: es el estar con un amigo en las buenas y en las malas, es el trabajar no solo porque nos pagan, sino porque tenemos un compromiso más profunda con la empresa en donde trabajamos, y con la sociedad misma.
LA LEALTAD es una llave que nos permite tener auténtico éxito cuando nos relacionamos. La lealtad es un valor que no es fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios. Y lo que acaba ocurriendo es que nadie confía en ese tipo de personas.
PODEMOS VER COMO ACTITUDES DESLEALES:
• Las críticas que se hacen de las personas, haciendo hincapié en sus defectos, lo limitado de sus cualidades o lo mal que hacen su trabajo.
• Hablar mal de nuestros jefes, maestros o de las instituciones que representan.
• Divulgar las confidencias que se nos han hecho.
• Quejarnos del modo de ser de alguien y no ayudarlo para que se supere.
• Dejar una amistad por razones injustificadas y de poca trascendencia, como el modo de hablar, vestir o conducirse en público.
• El poco esfuerzo que se pone al hacer un trabajo o terminarlo.
• Cobrar más del precio pactado
Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Respeto, la Responsabilidad y la Honestidad entre otras.
NO BASTA CONTRADECIR LAS ACTITUDES DESLEALES PARA SER LEAL, ES NECESARIO DETENERNOS A CONSIDERAR ALGUNOS PUNTOS:

EN TODA RELACIÓN se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, la empresa con los empleados, entre los amigos, los alumnos hacia su escuela…
ES NECESARIO RECONOCER LOS VALORES que representan las instituciones o aquellos que promueven las personas con sus ideas y actitudes. Nunca será buena idea que una persona que se preocupa por vivir los valores, trabaje en un lugar donde se hacen fraudes o impera la corrupción.
SE DEBEN BUSCAR Y CONOCER LOS VALORES permanentes para cualquier situación, de otra forma se es «leal» mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades.
LA LEALTAD no es consecuencia de un sentimiento afectivo, es el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices.
SI SE COLOCA COMO VALOR FUNDAMENTAL EL ALCANCE DE OBJETIVOS, se pierde el sentido de cooperación. La persona que participa de una actividad sólo por el éxito que se tiene, fácilmente abandona la empresa porque las cosas no salen bien o simplemente deja de obtener los beneficios a que estaba acostumbrado.
LO IMPORTANTE ES VIVIR LOS VALORES por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por «quedar bien» con el jefe.
Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la LEALTAD. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto.
LA LEALTAD tiene que ver con el sentimiento de apego, fidelidad y respeto que nos inspiran las personas a las que queremos o las ideas con las que nos identificamos. Los que son leales poseen un alto sentido del compromiso y ello les permite ser constantes en sus afectos y cumplidores de su palabra. Hay muchas cosas que inspiran lealtad y la merecen. Los seres queridos, los amigos sinceros, la pareja amorosa con la que se comparte la vida, la institución en la que se estudia o trabaja y la patria a la que se pertenece, se cuentan entre las más importantes.
• Respetemos y correspondamos a las personas que nos quieren y son buenas con nosotras.
• No abandonemos a nuestros amigos en los momentos difíciles, ni nos dejemos tentar por quienes nos invitan a traicionarlos a cambio de dinero, poder u oferta parecida.
• Aseamos fieles a nosotros mismos y a nuestras ideas.
LOS DOS AMIGOS Y EL OSO. A dos amigos se les aparece un oso: El uno, muy medroso, se asegura en las ramas de un árbol; el otro, abandonado a la aventura, se finge muerto repentinamente. El oso se le acerca lentamente; mas como este animal, según se cuenta que de cadáveres nunca se alimenta, sin ofenderlo lo registra y toca. Huele la nariz y la boca, no le siente el aliento ni el menor movimiento, y así se fue diciendo sin recelo: -¡Este tan muerto está como mi abuelo! Entonces el cobarde, haciendo alarde de su gran amistad se desprende del árbol muy ligero; corre, llega y abraza al compañero. Pondera la fortuna de haberle hallado sin lesión alguna y al fin le dice: -¿Sabes que he notado que el oso te decía algún recado? ¿Qué pudo ser? -Te diré lo que ha sido: estas dos palabritas al oído: Aparta la amistad de la persona, que si te ve en riesgo, te abandona.
EL TE DICE HOY. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce; me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de *justicia por amor a su nombre. Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta. Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar. La bondad y el amor me seguirán todos los días de mi vida; y en la casa del Señor habitaré para siempre SALMO 23 NVI
Que tengas un excelente javier.alor@outlook.com

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